Si lo que te gusta es hacer deporte en espacios abiertos este puede ser el tuyo. La opción más asequible, tanto desde un punto de vista económico como para minimizar lesiones, es caminar.  No obstante, este ejercicio tan básico no es muy efectivo en proporción al tiempo que se necesita emplear para gastar energías como pueden ser hacer running, ciclismo, patinaje…  Según un estudio llevado a cabo por la Clínica Mayo, un paseo ligero por la ciudad implica un consumo de unas 250 calorías a la hora, mientras que con una caminata intensa se llegan a quemar máximo unas 400.

La caminata nórdica o marcha nórdica (en inglés, Nordic Walking) es un deporte de resistencia y una forma de ejercicio al aire libre que consiste en caminar con la ayuda e impulso de bastones similares a los utilizados en el esquí, importada directamente de Finlandia y que cada vez esta más de moda. Bastan 60 minutos de este ejercicio a una media de 6 km/h para llegar a perder hasta 600 calorías.

Pasear a lo escandinavo

La aparición del ‘nordic walking’ o ‘pole walking’ es la consecuencia del deseo que tenían los practicantes de las disciplinas de esquí nórdico (de fondo, biathlón, ‘telemark’…) de mantenerse en forma a pesar de que la temporada de nieve hubiera llegado a su final. A diferencia de la caminata tradicional, el ‘nordic walking’ implica la aplicación de fuerza en cada uno de los bastones empleados, usando muchos más músculos, como los pectorales, el dorsal ancho, los tríceps, los bíceps, los hombros, así como otros grupos del tronco y el cuello. En total, se estima que con él utilizamos hasta un 90% de nuestro cuerpo. Al ser un trabajo más completo, el ritmo cardíaco también se incrementa, alcanzándose hasta un 46% más de consumo de energía en comparación con un paseo.

Los bastones de una pieza transmiten mejor la fuerza y son más ligeros, aunque se transportan peor que los telescópicos

el ‘nordic walking’ tiene importantes repercusiones para nuestra salud, siendo un magnífico aliado para la prevención de la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, estando especialmente indicado para aquellas personas que manifiestan problemas musculares y de huesos, como artrosis, artritis y osteoporosis.

Técnica y herramientas

Respecto a la equipación, los palos de la marcha nórdica están marcados como izquierdo y derecho. Pueden ser ajustables o de una pieza. Estos últimos suelen ser los más recomendables, ya que transmiten mejor la fuerza y son más ligeros, si bien deben estar perfectamente adaptados a la medida del caminante. Por contra, tales palos son más difíciles de transportar respecto a los telescópicos. La punta metálica se debe utilizar cuando se emplean sobre tierra, mientras que en asfalto se aconseja usar un protector de goma.

Por lo que se refiere a la técnica, la cadencia de los brazos, piernas y cuerpo es la misma que se usa en una marcha especialmente vigorosa. El paso es más largo que en la caminata tradicional y se realiza apoyando todo el pie durante las diferentes fases, iniciando con el talón, la planta y acabando con los dedos. El tronco debe permanecer recto, evitando inclinaciones excesivas hacia delante, con los hombros bajos y relajados. Un accesorio permite sujetar el bastón a la muñeca y su función no es tanto la de evitar perderlo como la de servir de unión al brazo cuando se realiza la ‘suelta’ de la empuñadura, facilitando el último empuje en esa fase del movimiento. Por último, el apoyo en el estilo clásico se realiza detrás de la línea media vertical del cuerpo, aproximadamente a unos 45 grados, aunque existen otras variantes dependiendo del estilo.

 

 

 

 

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