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Un soleado día de primavera, un grupo de niños decidieron ir a pasear al
bosque, empezaron a caminar, cuando llevaban un buen rato se sentían
cansados y pararon a descansar, el más pequeño dijo: – deberíamos
regresar ya a casa!!, todos siguieron caminando sin hacerle mucho caso y
al cabo de unas horas vieron que se estaba haciendo de noche y no sabían
dónde estaban, se encontraban totalmente perdidos en aquel frondoso y
tenebroso bosque.

Decidieron pararse a dormir y continuar al amanecer con la caminata para
intentar coger la dirección correcta que los llevase de vuelta a su pueblo lo
más pronto posible, ya que sus padres estarían muy preocupados y
buscándolos.
La noche fue larga y estaban muy asustados por los constantes ruidos de
animales y ramas movidas por el frío viento que hacía, pensaron en buscar
unas ramas o algunos trozos de leña que había a su alrededor para así
encender una hoguera, consiguieron encenderla con dos piedras muy
gastadas que vieron, se calentaron un poco y decidieron dormir hasta el
día siguiente.

Amaneció, pero su sorpresa fue cuando al despertar todos, vieron que
faltaba uno de ellos, rápidamente comenzaron a buscar y viendo que no
lograban encontrarlo, pensaron que seguro se había retirado y no sabía
volver al mismo lugar dónde habían pasado la noche.
Continuaron andando tristes por la pérdida de su amigo, pero dieron con
un riachuelo de aguas cristalinas y de nuevo decidieron intentar buscarlo,
uno cogió río arriba y otro río abajo, al cabo de un buen rato de nuevo
todos volvieron al mismo sitio sin rastro ni huella de su amigo, se pusieron
nerviosos, volvieron al mismo lugar donde habían pasado la noche,
cansados y hambrientos de buscar miraron cada uno en sus mochilas para
ver si tenían algo de comida, asombrados y con ojos llorosos se miraron
unos a otros sin saber que hacer porque ninguno llevaba nada.
A uno se le ocurrió arrancar una pequeña rama de un árbol y con una
pequeña navaja que le había regalado su padre y siempre llevaba con él,
sacó punta a la rama por un lado, para así poder ir al río a pescar algunos
peces, nunca lo había hecho y por más veces que lo intentó, no consiguió
pescar ninguno, lo dejaron por imposible y volvieron a adentrarse en el
bosque a ver si podían encontrar algo de comida, varios niños recordaron
que en la escuela les habían enseñado que había algunas setas y frutos
comestibles en el bosque, por lo tanto buscaron y buscaron, pero esta vez
tuvieron suerte y en poco tiempo encontraron bastantes frutos y setas
para todos.

Comieron y se pusieron en marcha … caminaron y llegaron a un lugar
dónde encontraron una vieja casa, sin acercarse mucho, pensaron que allí
podía estar su amigo. Esperaron que anocheciera para que nadie los viese
entrar en ésta, pero cuál fue su sorpresa, cuando entraron vieron a su
amigo encerrado en una jaula, los niños fueron a liberarlo y en ese
momento apareció un hombre grande, con mal aspecto, jorobado y
tuerto, éste cogió a los demás niños y los encerró junto a su amigo.
Los padres desesperados fueron al bosque para buscar a sus hijos,
llevaban un buen rato andando cuando encontraron la fogata, un padre
volvió al pueblo a buscar ayuda de la policía y perros de rastreo.
Los perros de rastreo al llegar fueron olisqueando unas huellas que apenas
nadie podía ver y los llevó a la casa, algunos de los padres sospechaban de
que estuviesen allí porque muchas leyendas se escuchaban en el pueblo
de que allí vivía un malvado hombre de aspecto repulsivo y carácter
violento, por lo tanto, tomaron precaución y decidieron actuar sin que el
malvado hombre los viese. Entraron en la casa, cada uno decidió ir por su
lado, uno fue para la cocina, otro a la biblioteca y con mucho nerviosismo
buscaron, logrando así dar con ellos, en un momento los sacaron de las
jaulas sin hacer mucho ruido y así salir pronto de aquella horrible casa.
Cuando se alejaron, sintieron una voz grave, era la del malvado hombre de
la casa que se dio cuenta de que los niños habían escapado, éste salió
furioso en su búsqueda y al no encontrarlos se dio por vencido.
Las familias contentas de haber encontrado a sus hijos llegaron al pueblo,
allí los estaban esperando todos para recibirlos con una gran fiesta si
volvían con los pequeños perdidos.
Al final todo acabó bien y sólo quedó en un susto, los niños jamás
volvieron a salir solos.

MORALEJA: La principal moraleja del cuento, es que los menores siempre
deben de ir acompañados de un adulto, jamás descuidar nuestra atención
hacia ellos porque pueden ocurrirles algo.

 

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